Hay muchas formas de
iniciar una colección de bonsái. Otras tantas
nociones técnicas de diseño y horticultura que,
basadas en los lineamientos de los maestros
japoneses, son las herramientas necesarias para
hacer uno mismo su propio bonsái.
Pero en esta seguidilla de post que empiezan con
este, voy a hablar de, a mi modo de ver, es el
elemento indispensable para hacer bonsái: el
respeto.
Respeto a la naturaleza, respeto a la técnica, a la
paciencia, a las dudas, a uno mismo. Pero, tal vez,
el respeto de más valor en el camino del bonsái es
el respeto hacia el maestro.
¿Quién determina
quién es maestro?, el alumno.
¿Quién es alumno?, aquel que necesita un maestro.
Demasiado fácil para ser tan complicado.
A mi maestra con cariño
Soy alumno de
Marita, desde hace años, muchos. Desde mi
primer risa al escucharla decir nombres científicos
de plantas (pensaba que me decía cualquier cosa)
hasta trabajar sus árboles más preciados.
De a poco me fue
pasando sus conocimientos, mucho más rápido
me enseñó a dudar. Otras me pidió que la acompañara,
otras, ayudarla a demostrar.
Siempre recuerdo un
video de
John
Naka haciendo un bosque en una
convención del
BCI, tenía como ayudantes a
Ernie
Kuo y
Ben
Oki, dos maestros tan grandes como
Naka mismo pero que, respetando a su maestro,
no dudaron en ayudarlo.
Y si bien
Marita no es
Naka ni yo
Ben
Oki (se nos nota en los ojos solamente) el
placer que me
da
acopañarla en sus demos es algo que siempre
agradezco.
Un bosque en Porto Alegre
Este bosque de juníperos
shimpaku lo hizo en el Congreso de
Bonsai
Sul, y como en muchos otros, tuve la suerte
de acompañarla. Cinco árboles, una laja y un poco de
alambre le alcanzaron para crear esa atmósfera
especial que tienen todos sus bosques. Después las
fotos, y los autógrafos. Después volver a esperar
otra
demo, otra invitación para ayudarla, para
demostrale mi respeto.


Desde el aeropuerto y por celular me pidió que le eligiera los árboles, que los alambrara y les diera una poda mínima. Marita dió la clase y armó las paredes que harían las veces de contenedor del bosque.

Luego de colocadas las plantas siguiendo las reglas de la perspectiva, llegó el momento de presentarlas para el plantado y relleno de los espacios vacíos entre cada planta.






Otra de los tantos bosques con los que Marita deleita al público.

A puro chaleco de bonsái argento, siempre espero su orden para acompañarla en las fotos.

El bosque, el espacio, el diseño.
El respeto por cada uno de los elementos necesarios para hacer bonsái.
Respeto por el tiempo, la armonía, el ritmo.
Respeto por lo que se hace. Respeto al maestro.
Gracias sensei.

