|


 |
El bonsái, un camino
Eramos
personas que proveníamos de los cuatro puntos cardinales, de treinta
y tres países diferentes, con idiomas, raíces culturales y
realidades sociales diferentes pero movilizados por una pasión
común, nuestro amor por el bonsái. Fueron días para reencontrarnos
con viejos amigos, para conocer personalmente a los amigos virtuales
y anudar nuevas relaciones.
La organización y coordinación de las actividades que se
desarrollaron durante la Convención estuvo a cargo de un numeroso
comité comandado por Yrene Vázquez y Pedro Morales.
El nivel de la exposición, de las demostraciones y competencias fue
excelente y el de las actividades sociales plagado de momentos
amenos y emotivos.
En lo personal y cuando han pasado 9 años de la última publicación,
todavía me asombra la repercusión de los fascículos del Curso
Práctico de Bonsái, parece que he “contagiado” mi pasión por este
arte a muchas personas las que al conocerme, me decían que fue el
puntapié inicial para comenzar a transitar este camino.
La primera gran emoción fue el momento en que anunciaron que Liliana
Sabena, “mi alumna” y amiga, había ganado una medalla de bronce en
un equipo formado por Daniel Daza y Rafael Rebollo dos hermanos
chilenos. Después llegó la medalla dorada por mi tarea de difusión y
una nueva emoción, la medalla dorada para Bonsái puntoar, la revista
cuya paternidad comparto con Sergio Luciani
|