|

 |
|
|
|
|
|
Los primeros
fríos |
 |
|
Murraya |
 |
|
Técnicas
de poda |
 |
|
Formas de
árboles,
estilos de bonsai |
 |
|
Los hongos
útiles |
 |
|
|
| |
|
 |






|
Una de las teorías existentes acerca del nacimiento del bonsai
es la de los monjes taoístas, quienes en su constante búsqueda
de la inmortalidad, se toparon con pequeños árboles, a los
cuales el clima y la geografía habían castigado duramente. Pero
estos, a su vez, mostraban una gran resistencia, aferrándose a
la vida a pesar de su duro entorno. Eran pequeños de tamaño,
pero aparentaban machismos años. Pensaban estos religiosos, que
en su interior corría "la vida" de una manera concentrada,
potenciada, y por eso decidieron llevárselos a sus templos, con
el objeto de utilizarlos durante sus largas meditaciones.
Hoy en día, lejos estamos de los fines espirituales que aquellos
monjes perseguían, pero estos pequeños sobrevivientes despiertan
en nosotros la misma fascinación. Si bien en nuestro país son
pocas las personas que pudieron trabajar un material de este
tipo, cada vez es mayor el interés que despiertan. ¿Porque?
Estos árboles carecen del mimo que le damos los
hombres a las plantas. La naturaleza los modeló hace muchísimos
años, dándoles ese carácter tan especial, que por medios humanos
es imposible de copiar. Su madera seca, si la posee, poco se
parece a la creada por nuestras manos. Sus ramas adquieren
formas únicas y lo mismo ocurre con el tronco, que nos muestra
su corteza tan especial.
Debemos tener en cuenta que todo árbol creciendo en el monte o
en el campo no posee estas cualidades. Son muy pocos y esto los
hace más especiales.
Tengo la gran suerte de haber sido uno de los
tantos que escapamos de las grandes ciudades en busca de
tranquilidad. Esta búsqueda nos llevó a mis Señora y a mí, a
instalarnos en Capilla del Monte, al pie del Cerro Uritorco, en
las sierras de Córdoba. Al tiempo uno comienza a familiarizarse
con el entorno, a reparar en los detalles. Es entonces que me
topé con algunos árboles muy interesantes. Estos crecen entre
las piedras del monte y fueron muy castigados por los animales,
las sequías y los incendios. Poseen características únicas, pero
lejos están del bonsai "instantáneo", tan de moda en nuestros
vertiginosos tiempos modernos. Probablemente solo contemos con
un hermoso tronco, hueco muchas veces, y con pocas ramas. La
copa debe formarse casi por completo, siempre respetando el
carácter del tronco, para lograr un resultado armonioso. Es un
largo camino, pero el resultado, seguro que vale el esfuerzo.
|
|
|
Métodos y
Cuidados Posteriores
Voy a contarles mi experiencia en este campo,
fruto de mucha experimentación.
Muchas veces el proceso de llevarnos el árbol a
casa se extiende mas de un año, pero otras, si la fortuna nos
acompaña, podemos llevarlo con nosotros en unas pocas horas.
Esto se debe a varios factores, principalmente el tipo de suelo,
la humedad presente en el mismo y el tipo de raíces que emiten
nuestras autóctonas serranas. La mayoría de las veces, cuando
escarbamos la tierra en busca raíces, vemos que poseen muy
pocas, gruesas y con una gran pivotante. Esto se debe a la
escasa humedad presente en el suelo durante casi todo el año,
fruto de las pocas lluvias en la zona y al suelo pedregoso, con
muchísima capacidad de drenaje y poca retención del agua. En
estos casos, solo podemos "preparar" el material para su
posterior recolección. La fecha mas indicada para este
procedimiento es la primavera avanzada y debemos acodar su raíz
pivotante a 10cm de profundidad aproxima-damente. El método de
acodo que suelo utilizar es el de anillado completo, pero
últimamente estoy experimentando con el de estrangulación con
alambre y me esta dando mejores resultados. Al año siguiente,
luego de comprobar la existencia de numerosas raíces finas,
procedemos a su extracción, seccionando completamente la
pivotante.
En otros casos, un suelo rico en mantillo
acumulado en una grieta, puede ser el factor que nos dé la
sorpresa de contar con suficientes raíces finas, que garanticen
una recolección exitosa, sin otro tipo de trabajos previos.
Cualquiera haya sido el método de extracción, siempre debemos
realizar una poda compensatoria de ramas. Si al extraer el
material del suelo se quitaron muchas raíces, lo mismo debemos
hacer con sus ramas. De no hacerlo, probablemente perderemos al
árbol víctima de una deshidratación, ya que sus pocas y débiles
raíces no serán capaces de abastecer la totalidad de la copa.
Los cuidados posteriores son el paso más importante y delicado.
Utilizaremos un sustrato compuesto por 70% de arena gruesa (mas
de 4 mm) y un 30 % de mantillo libre de polvo o similar. El
árbol será fuertemente atado a la maceta, para evitar cualquier
tipo de movimiento que entorpezca su correcto enraizado.
Prepararemos agua con hormona de enraizar y antishock, regando
luego en profundidad. Colocaremos al árbol en un lugar reparado
del viento y el sol directo y solamente regaremos cuando notemos
que el suelo comienza a secarse. Un exceso de riego en esta
etapa es extremadamente perjudicial para la supervivencia de la
planta.
Una ultima recomendación, nunca debemos trabajar el árbol hasta
que este se encuentre totalmente recuperado, mostrando signos de
crecimiento sano y vigoroso.
Los animo a crear bonsai a partir de árboles
recolectados. Es una tarea fascinante y llena de emociones.
Además, seguro que nos divertiremos durante todos los procesos.
| |
Martin Erculiani
Martinerculiani@yahoo.com.ar |
|
|
|
|