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LOS HONGOS
ÚTILES |
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Las micorrizas
son asociaciones entre hongos y las raíces de las plantas. Estos
hongos conviven con todos los microorganismos edáficos y participan
de los ciclos de los nutrientes. Cuando se asocian a las raíces
forman hilos y cordones en sus proximidades, en algunas especies
penetran las células corticales. La nueva estructura que nace como
consecuencia de esta asociación, tiene una identidad propia y recibe
el nombre de MICORRIZA.
Esta dependencia íntima (simbiosis) entre la raíz de un vegetal
superior y un hongo permite una convivencia solidaria entre ambos.
La micorriza bombea nutrientes a la planta, fósforo, nitrógeno,
potasio, etc. El hongo recibe de la planta el carbono que no puede
producir por carecer de clorofila. De este modo se asegura que las
raíces aliadas se encuentren en estado ópti-mo. Libera hormonas
tales como citoquininas, giberelina y ácido indolacético, estas
aumentan el tamaño de las células de la raíz y favorecen el aumento
de la masa radicular.
El crecimiento de hilos y cordones forma a menudo un manto alrededor
de las raíces. En este recubrimiento encuentran albergue numerosos
microorganismos benéficos, bacterias que solubilizadoras del
fósforo, nitrificantes, amonificantes, entre otras. Estas se ven
atraídas por la liberación de aminoácidos y restos del metabolismo
de la planta y el hongo. Este nicho también sirve de depósito de
azúcares. Este reservorio es útil a la planta pues en ocasiones de
estrés puede bombear esos azúcares hacia las partes aéreas. También
produce antibióticos capaces de luchar contra los patógenos
oportunistas, lo que permite un control químicamente, natural.
Las especies más dependientes de las micorrizas son las coníferas,
también todas aquellas plantas que viven o son sometidas a vivir en
habitats adversos.
Si bien es cierto que este tipo de hongos se encuentran en la
naturaleza, hay algunos que son más eficientes que otros. La tarea
de quienes se dedican a la tecnología micorrícica consiste en
seleccionar los hongos más eficientes, multiplicarlos e
incorporarlos a un inoculante para facilitar la aplicación
industrial y doméstica. .
Tres de las especies más aptas son: Pisolithus tinctorius,
Rhizopogos luteolus y Suillus luteus. Al aplicar más de una especie
resulta más factible mantener la biodiversidad.
BENEFICIOS Y CARACTERÍSTICAS DE UN INOCULANTE ECTOMICORRÍCICO
• aumenta la superficie y el volumen de las raíces mejorando la
captación de agua y de nutrientes.
• recubre las raíces, protegiéndolas de la invasión de patógenos y
prolongando su vida .
• produce hormonas que aceleran el enraizamiento.
• mejora el promedio de supervivencia en los trasplantes.
• la amplia gama hongos que componen el inoculante, posibilita que
alguna cepa colonice las raíces.
• las cepas no son afectadas por los agroquímicos usuales, incluidos
los fungicidas.
• puede utilizarse en la producción de plantas (semillas, es-quejes,
etc.)
• es factible aplicarlo en el sustrato o incorporarlo a los sistemas
de riego. Antes, durante y después de la siembra, en el trasplante y
en plantaciones establecidas.
MI EXPERIENCIA PERSONAL
Siento y entiendo el bonsai como una obra de arte, pero la
diferencia con cualquiera de las artes visuales, es que el bonsai es
una obra de arte dinámica, en continua evolución, pues la materia
prima es un organismo vivo. Esta es la razón que me ha impulsado a
interesarme por la botánica, la fisiología ve-getal, los suelos, en
fin todo lo que concierne a las necesida-des vitales de las plantas.
El tema de las micorrizas me interesaba sobremanera, pues cada vez
que trasplantaba una conífera "robaba" algunas a las plantas ya
establecidas.
Estaba al tanto de que el INTA realizaba investigaciones sobre
tecnología MICORRÍCICA, pero una humilde cultivadora de bonsai no
tenía ni la más remota posibilidad de conseguir el inoculante que
estaba destinado a los productores forestales.
Suspiraba por conseguir el inoculante, hasta que un día en el diario
leí una entrevista a la Dra. Sonia González. En su laboratorio
producía un inoculante micorrícico que estaba al alcance de todos
pues se vendía fraccionado. Cuando me puse en contacto con ella me
brindó todo tipo de información y me comprometí a comunicarle el
resultado de mis experiencias.
El inoculante se comercializa en solución o impregnado en turba. A
principios de la primavera, con la solución, inoculé primero las
coníferas, luego el resto de las plantas. A partir de ese momento no
apliqué ningún tipo de pesticida y disminuí las dosis de
fertilizante. Los resultados se vieron a fines del verano. El estado
sanitario de las plantas era increíble. No habían sido atacadas por
ningún tipo de plagas.
Utilicé las micorrizas impregnadas en turba para trasplantes y el
enraizamiento de esquejes.
Pero lo que más me gratificó fue el resultado que obtuve con
esquejes de azalea Satsuki. No disponía de mucho material ya que
contaba sólo con dos azaleas medianas y algunos plantines, todos los
ejemplares eran muy frondosos. A fines de diciembre, de un verano
muy caluroso, podé las plantas, el resultado de este tijereteo
fueron unos esquejes que no medían mucho más que unos 3 cm.
Como sustrato utilicé turba y arena gruesa de río por partes
iguales. Con un palito de bambú, marqué surcos en los que fui
plantando los esquejes, estos no recibieron ningún tipo de hormona
para enraizar. Con un par de alambres cruzados preparé el soporte
para el polietileno. Así la cubierta tenía forma de domo y el agua
que se condensaría no caería sobre las hojas. Los recipientes
quedaron en el invernadero ( sin calefaccionar), donde recibían luz
pero no sol directo.
Cuarenta días después no podía creer lo que veía. El porcentaje de
enraizamiento era altísimo, el 98%. Las nuevas plan-tas medían
alrededor de 10 cm. Pero en el momento del repique mi sorpresa
aumentó, la masa radicular era impresionan-te (en los esquejes que
había utilizado como testigo tímida-mente asomaban alguna raicilla).
Estaba muy contenta por el resultado práctico, pero no sabía si
desde el punto de vista científico la experiencia era exito-sa.
Me puse en contacto con la Dra. González, a la que le entre-gué
parte de las plantas que no había trasplantado. A los po-cos días,
recibí un llamado en el que me comunicó que la raí-ces estaban muy
bien colonizadas y que escribiría acerca de esta experiencia.
Parte del informe dice: "Se tomaron muestras al azar y se lleva-ron
al laboratorio. Allí se procesaron, se tiñeron y se observaron bajo
el microscopio óptico. Mucho fue el asombro al encontrar las raíces
completamente colonizadas por los hongos, los cuales for-maron
estructuras típicas que pueden observarse en las fotografías que se
adjuntan. Deseo destacar el efecto micorrícico logrado en las
azaleas como novedad en el mercado de producción de plantas ya que
en la bibliografía científica se menciona la formación de micorrizas
en esta especie vegetal con el hongo Pezizela ericacea y sólo hay
indicaciones generales de que otros hongos sean capaces de formar
esta asociación".
Nunca había imaginado que mi intuición y curiosidad podían aportar
algo nuevo a alguien que había consagrado parte de su vida al
estudio de las micorrizas.
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María Cristina
Heguy de Gurruchaga
Asociación Argentina de Bonsai Marcelina Serrot de Kuttnig |
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