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Formas de árboles, estilos de bonsai
El bonsái como la mayoría de las expresiones estéticas japonesas
proviene de los monasterios Zen, que durante largos períodos
fueron los depositarios del saber y de las artes,
estaban emplazados en las montañas y los monjes vivían en íntimo
contacto con la naturaleza. El arte del bonsái se desarrolló al
amparo de torrentes tumultuosos, arroyos cantarinos, bosques y
valles poblados de pájaros canoros. Los maestros japoneses
establecieron códigos para clasificar los bonsáis de acuerdo con
las características que los definen. Los estilos se basan en
diferentes patrones que presentan normas precisas, pero una
forma codificada puede presentar diferentes matices producto de
la interpretación personal. A la hora de decidir en que estilo
educar una planta no hay nada que impida utilizar nuestro propio
criterio sólo hay una norma que debe respetarse a ultranza, el
bonsái debe ser lo más parecido posible a un ejemplar de su
misma especie en su hábitat natural. Es importante recordar que
un bonsái es esencialmente una obra de arte, una obra de arte
dinámica, en continua evolución que nos exigirá cuidados
continuos para no perder esa condición.
Estilos básicos
Los maestros japoneses han establecido cinco estilos básicos en
los que el patrón es el ángulo que forma el tronco con una
vertical imaginaria que pasa por el centro del mismo.
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Estilo vertical formal (Chokkan)
Es característico de las plantas que crecen en zonas donde
la diferencia de temperatura a lo largo del año no es muy
marcada. Es el estilo de un árbol fuerte, típico de muchas
coníferas, el tronco forma un ángulo recto con la vertical
imaginaria que pasa por el centro del mismo y presenta una
conicidad muy marcada. Las ramas se alternan a ambos lados
del tronco, el largo y la distancia entre las mismas se
achican a medida que se acercan al ápice.
Es un estilo difícil de lograr pues se requiere precisión y
capacidad técnica para realizar el reemplazo del ápice, y
para la elección de las ramas laterales. Además se corre el
riesgo de que el bonsái resulte muy rígido, poco expresivo.
Las coníferas son las plantas más apropiadas para ser
cultivadas en este estilo.
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Estilo Vertical Informal (Moyogi)
Es el estilo típico de las plantas que crecen en las zonas
donde la amplitud térmica es muy marcada. Estas plantas han
evolucionado a lo largo de los siglos para poder florecer y
fructificar durante la primavera y el verano. A fines del
verano y durante el otoño las semillas alcanzan su
maduración, el frío del invierno estimula el poder
germinativo y al llegar la primavera comienza el proceso
evolutivo para dar nacimiento a una nueva planta. Pero el
verano sólo dura tres meses y al llegar el otoño aunque el
desarrollo haya sido rápido el nuevo árbol presenta una
lignificación débil, con la que debe hacer frente a los
rigores del invierno. Al llegar la primavera difícilmente el
tronco será recto, presentará traumatismos y torsiones. En
este estilo el tronco se acerca y se aleja con suaves
curvas, que van desapareciendo hacia el ápice, de la
vertical imaginaria que pasa por el centro del mismo. Las
ramas salen de los codos y siguen el mismo esquema sinuoso
del tronco.
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Tronco inclinado (Shakan)
En las zonas donde el terreno sufre un proceso de erosión
constante es muy frecuente encontrar árboles que presentan
el tronco inclinado. El agua o los desprendimientos de suelo
van socavando la zona donde las raíces se hunden en la
tierra y el tronco comienza a inclinarse. En este estilo el
tronco forma un ángulo agudo con la vertical imaginaria que
pasa por el centro del mismo, las raíces del lado hacia el
cual se inclina el tronco se desarrollan con más fuerza para
tratar de mantener la verticalidad. Las ramas ubicadas del
lado contrario hacia el cual se inclina el tronco son
sensiblemente más largas para compensar la inclinación sin
perder el equilibrio. Es un estilo típico de zonas con
barrancas, de márgenes de ríos de llanura, de zonas
pantanosas.
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Estilo cascada (Kengai)
Es característico de las especies que crecen en regiones muy
frías con suelos pobres y rocosos, las plantas se
desarrollan achaparradas, pegadas al suelo y a las piedras
que tienen la capacidad de conservar temperaturas más altas
que el aire que las circunda. También es posible encontrar
el estilo cascada en algunos árboles que crecen en zonas de
montaña y por razones traumáticas han sufrido la pérdida
parcial de su sistema radicular, entonces el tronco
principal cae hacia abajo al borde de un precipicio. En este
estilo el tronco principal se desarrolla hacia abajo y las
ramas caen en forma de cascada. El follaje termina en línea
vertical con el ápice y debe llegar por lo menos hasta la
base de la maceta. Puede presentar un segundo tronco, en
este caso tenemos dos troncos, uno hacia abajo que forma la
cascada y el que forma la corona que crece hacia arriba y
recrea la forma natural del árbol. La maceta que alberga un
árbol en este estilo es angosta y profunda, esto ayuda a
mantener el equilibrio ente el árbol y su contenedor.
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Estilo semicascada (Han-Kengai)
Es un estilo muy parecido a la cascada y también comparte
las razones para encontrarlos en la naturaleza. El ápice y
la base del tronco siguen una línea paralela al borde de la
maceta, cada rama es un testimonio vivo de la lucha por la
supervivencia. Al igual que en la cascada puede o no
presentar un segundo tronco para formar una corona. Las
especies que mejor se adaptan para ser educadas en este
estilo son las coníferas, especialmente los juníperos,
especie que se complace en suelos pobres y pedregosos. Entre
las latifoliadas las plantas que producen flores como las
azaleas y glicinas, también dan buenos ejemplares en estilo
semicascada plantas que producen flores y bayas como el
cotoneaster y las pyracanthas. En este estilo la maceta es
sensiblemente más baja y de boca más ancha que en la
cascada.
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Para recordar
A la hora de decidir en que estilo educar un bonsái es
importante observar detenidamente la “materia prima” para
aprovechar al máximo las cualidades que nos llevaron a
elegirla. Es importante conocer la esencia de la planta y
olvidarse de las reglas para que merced a la inspiración
nuestras manos se muevan al ritmo que les marca nuestro
espíritu. Hay que recordar en todo momento que respetar a
rajatabla las normas que codifican los estilos dará como
resultado una planta técnicamente perfecta pero fría, sin
ese hálito de vida que transmite el alma. |
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Marita Gurruchaga |
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