
Buscar un fondo neutro cuando estamos en una muestra o en un
vivero (si nos dejan mover las plantas mejor), es una buena
opción para que nada invada la imagen.
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El trípode es, tal vez, uno de los elementos más
importantes. En esta toma, en la que no podemos elevar el
árbol a la altura de nuestros ojos, el trípode asegurará una
toma sin movimiento de imagen.
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Unas luces de escritorio con diferentes potencias en sus
lámparas, una tela como infinito y un trípode son
suficientes para convertir su hogar en un mini estudio de
fotografía.
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El resultado del armado del set anterior. Se puede ver el
juego de sombras que le dan profundidad a la planta.
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Fotografiando
bonsáis. Primera parte.
¡Mirá, mirá, mirá, sacale una foto! Esta debe ser una de las frases
más escuchadas en una exposición de bonsái. Uno se arrima, busca el
mejor encuadre (espera que se corra esa persona que me parece quiere
salir en la foto) y clik!
Esta práctica tal vez sea una de las más importantes para un
bonsaísta, es la forma de mantener viva la imagen y de poder seguir
analizando la forma en que otros trabajan, pero, la mayoría de las
veces la foto no muestra lo que vimos, y lo que era una super planta
con profundidad y carácter termina siendo un dibujo de imán de
heladera.
Tratemos de saber que pasa.
Cuando se está mano a mano con un árbol empiezan a funcionar los
elementos de la composición que nos llaman la atención. La atracción
magnética del punto focal, el volumen y la interacción de las
sombras proyectadas por las capas de hojas, el brillo particular del
musgo y los detalles del tronco entre otras cosas.
Sin embargo, en la toma, todo ese ambiente se va (menos el tipo ese
que me sigue pareciendo que quiere salir en la foto). El flash fue
el culpable, y el fondo, y la luz, y las explicaciones no terminan.
Veamos, empezamos por el flash. Una luz puntual, fuerte, directa,
que a determinada distancia tiene la obligación de iluminar lo más
rápidamente posible una superficie enfocada, (en este caso la parte
del bonsái que encuadremos) no hace más que aplanarnos la imagen.
Genera sombras muy duras (proporcionales a la potencia del flash),
modifica la tridimensionalidad y le pone el acento a texturas que de
otro modo sólo acompañarían a la composición. Solucionar esto es
relativamente fácil, tenemos que hacer la toma sin usar flash, pero,
sin el flash me salen movidas, entonces tenemos que usar un trípode,
pero aún sin flash y con trípode me salen viradas, a veces, al azul,
otras al rojo y hasta al amarillo!, bueno habrá que buscar en la
cámara la forma de decirle si la luz es natural o artificial. Claro
que todos estos detalles son más fáciles de controlar si la foto la
tomamos en casa, entonces, tratemos de armar un set de hogar.
Uno de los detalles a tener en cuenta es el fondo, el mismo que
interfiere en el exterior ahora depende de nosotros. Utilizando una
tela o algo parecido estaremos en condiciones de generar un
“infinito”, esto es tratando de que no haya diferencia entre la base
en donde se apoya el árbol y el fondo. De esta manera nada nos
distraerá la atención, una forma segura de guiar la mirada hacia la
planta. Una vez armada la toma (lo que se quiere mostrar) plantamos
la cámara en el trípode y tratamos de que el lente quede a la altura
del borde de la maceta, una manera de no forzar las perspectiva.
Dentro del “set hogar” la iluminación es casi lo más importante. En
este caso utilizaremos dos lámparas de escritorio extensibles con
bombitas comunes de diferentes potencias. Técnicamente habría que
usar tres fuentes de luz, una en diagonal al frente del objeto a
fotografiar, otra del otro lado con menos potencia que controle las
sombras y una de atrás y por abajo para que redibuje los contornos
que las otras dos luces se encargan de esfumar.
Siempre es recomendable, si se puede, hacer tomas con exposiciones
diferentes (tiempo de exposición), algo más rápido de controlar con
las cámaras digitales.
Con relación a los infinitos, si utilizamos uno blanco, tenemos la
posibilidad de cambiar el color del fondo con sólo iluminar con
luces de color. Muchas veces un esfumado neutro como azul realza
flores de azalea, y uno mostaza ayuda a recortar las agujas de las
coníferas.
Un fondo negro despega la planta, ayuda con el volumen y en las
plantas con textura marcada o con trabajos en la madera, una luz de
baja potencia enfrentada con otra más potente elevará el contraste
sin borrar los detalles.
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