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LOS
PRIMEROS FRIOS
La mayoría de los bonsai han entrado en letargo y casi todos los
caducifolios lucen su elegante desnudez; pero las hayas y
algunas especies de olmos mantienen sus viejas hojas marrones
durante largo tiempo, esta característica les permite proteger
del frío a las yemas axilares, que darán paso a los nuevos
brotes.
Las lluvias continuas y la temperatura en continuo descenso son
una constante durante el último mes del otoño, resguarde del
frío sus bonsai de especies tropicales y subtropicales, pero
recuerde que también necesitan un período de frío para florecer.
Los árboles, durante el período de letargo necesitan menor
cantidad de agua pero no permita que el cepellón se seque
totalmente, son muy sensibles mientras están es reposo. Controle
el drenaje, ya que si los agujeros estuvieran obstruidos el agua
de lluvia se estancaría con el consiguiente perjuicio para el
sistema radicular.
Una vez que los árboles han perdido las hojas resulta más fácil
analizar la estructura de los mismos. Las ramas de las plantas
deciduas están muy quebradizas por lo que no conviene
alambrarlas, pero aproveche para corregir algunos defectos
mediante la poda; cubra la superficie de todos los cortes con
cicatrizante, esto evitará la entrada de patógenos oportunistas.
Otra tarea importante es remover las hojas muertas que quedan en
la superficie del suelo, ya que es el lugar ideal para que se
alberguen numerosos gérmenes y huevos de insectos que más tarde
pueden ocasionar la aparición de plagas y enfermedades.
FOTOS
Utilice siempre un sellador para prevenir la entrada de gérmenes
patógenos.
FOTO
El contacto con los primeros fríos puede ocasionar daños a las
yemas florales de las azaleas, protéjalas de una eventual helada
temprana.
JULIO
Durante el invierno el bonsai no nos demanda demasiadas tareas,
es el tiempo ideal para estudiar en detalle los caducifolios,
preparar suelos, realizar las correcciones necesarias para
refinar la forma, esta tarea debe realizarse mediante la poda
pues las ramas están muy quebradizas, elegir las macetas
adecuadas para el momento en que decidamos realizar el
trasplante.
Proteja los bonsai de los vientos fríos y las heladas, algunos
latifoliados de hoja perenne suelen sufrir quemaduras o
decoloración si el suelo está muy frío o llega a congelarse.
Algunas especies tales como las Criptomerias, Juníperos y Thuyas
cambian de color, el follaje se amarrona y parece seco, no se
alarme, esta reacción al frío es natural en este tipo de
plantas, no se preocupe el follaje retomará el color normal
cuando la temperatura comience a subir.
Con respecto al régimen de riego disminuya la frecuencia del
mismo, pero controle el grado de humedad de sus bonsai, recuerde
que el viento y el frío desecan el sustrato tanto como el sol y
el calor. Evite el riego en las últimas horas del día pues si la
tierra está muy húmeda y cayera una helada las macetas pueden
resquebrajarse.
Cuando los árboles están en el período de letargo no requieren
alimentos extras por lo tanto debe suspenderse la fertilización.
En las zonas de clima templado es un buen mes para recolectar
plantas silvestres, la planta en reposo nos permite trasladarla
a raíz desnuda lo que redunda en un beneficio a la hora de
volver.
REVITALIZACIÓN DEL SUSTRATO
El agua de riego, las diferencias de temperatura, tienden a
empobrecer el suelo ya que arrastran sales minerales y alteran
su equilibrio organoléptico, la fauna y la flora necesarias para
la dinámica del mismo. Para espaciar el tiempo entre los
trasplantes sin alterar las condiciones del suelo es posible
revitalizar el mismo.
Cuando el bonsai ha comenzado el período de letargo se retira de
la maceta y sin tocar el cepellón, se entierra en un lugar que
contenga un suelo rico y fresco, bien oxigenado para que el
sustrato se regenere durante los meses de invierno. Por
capilaridad y por ósmosis los elementos perdidos penetran en el
pan de tierra restableciendo el equilibrio perdido. Antes de que
la planta despierte del letargo y sin tocar el pan de tierra el
bonsái se coloca nuevamente en su maceta.
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