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JARDÍN DEL
PATIO INTERIOR
Cuando con Eduardo Martinelli fuimos convocados para "vestir con
plantas" el edificio de Velazco 955, no imaginamos que terminaríamos
haciendo un pequeño Jardín Japonés. Cuando llegamos a la obra nos
encontramos con una construcción minimalista, en la que predominaban
el cemento y el vidrio. La particular estética del arte japonés se
conjugaba con el diseño de la construcción en la que el espacio
interior de los departamentos se funde con el entorno a través de
los grandes vidrios que conforman la pared que da al exterior.
En el acceso nos encontramos con una superficie de la misma esta
separada de la calle por un parasol de madera y del palier por un
gran vidrio. Este espacio además de originar un clima de gran calma
como una consecuencia de la luz tamizada por el por el parasol,
cumple una de las premisas de jardín japonés, acerca la naturaleza
al interior de la vivienda. El "Jardín del Patio Interior" es uno de
los cinco estilos establecidos en el jardín japonés, es muy popular
ya que puede realizarse en espacios reducidos y con algunos
elementos del Jardín de la casa de Té y del Jardín Zen. En el ámbito
reducido de este jardín se conjugan la belleza y la tradición.

Un jardín japonés puede carecer de flores, césped, agua, árboles y
arbustos pero nunca de piedras. Las rocas pueden tener diferentes
formas, tamaños y texturas, conformar hileras o grupos, aparecer
junto al agua, emerger del agua o del césped, significan fuerza,
estabilidad e inmortalidad. En este proyecto se incorporaron el agua
y las plantas como sinónimo de vida.
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