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Viaje a Ecuador
Cuando mi marido y
yo decidimos donde pasaremos las vacaciones, me contacto con las
personas u organizaciones que se dedican al bonsái en los
lugares que visitaremos. En el caso de Ecuador, “conocía” a
Federico Larrea aunque nunca nos habíamos visto.
El primer contacto
con el bonsái en la mitad del mundo fue en la ciudad de Cuenca,
Aida Tosi, fue quien nos llevo hasta la casa de Cecilia, donde
también nos esperaba Miriam, recorrimos el jardín bajo una
fuerte lluvia, los ejemplares muy buenos, acacias en flor,
tilos, tabaquillos etc. El bonsái que más me impactó fue una
Tipa de grueso tronco y muy ramificada.
En Guayaquil
Mónica Melendez tuvo la gentileza de organizar un tour de
bonsái para que pudiera conocer varias colecciones.
La casa taller de
Federico Larrea es una caja de sorpresas, en un jardín conviven
los bonsáis con pájaros, que anidan en sus ramas. Allí me
esperaba un contenedor para guardar el té que Federico había
hecho especialmente para regalarme, con mi apellido de soltera
que raramente alguien conoce, eso fue de una gentileza
mayúscula. Es importante destacar que Federico produce las
macetas que se consumen en Ecuador, al descorrer un soji, grande
fue mi sorpresa al ver un taller en el que se trabajaba
intensamente. Me hubiera gustado pasar más tiempo intercambiando
conocimientos pero había que continuar con la recorrida. Después
visitamos la casa de Olga Saenz de Chalela donde pudimos admirar
su vasta colección, sin lugar a dudas el broche de oro fueron
los bonsáis de quien fuera Presidente del Ecuador: León Febres
Cordero, había fallecido un mes antes pero su espíritu sigue
vivo en lo que fue una de sus pasiones.
No me olvido de los
bonsáis de quien fue mi anfitriona, en cuya casa pude
"despuntar
el vicio".
Las ramas de los ombúes que Mónica cuidaba desde hacia cinco
años son testigo de mi pasión por la poda, también alambramos,
defoliamos y retocamos la poda de algunos ejemplares. En la
recorrida también nos acompañaron, Fernanda de Guzmán, Patricia
de Peña y Miriam de Salame con quienes además de alimentar el
espíritu también dimos cuenta de un sustancioso almuerzo.
El Ecuador es un
país fascinante, con una geografía muy diversa, lo conforman 4
regiones muy diferentes entre si, pero en todas las personas
siempre se muestran dispuestas, amables y deseosas de que
quienes los visitamos nos llevemos buenos recuerdos de su
tierra. Sin lugar a dudas lo consiguieron, nos encantó el
Ecuador y como siempre quiero compartir con ustedes algunas
imágenes del viaje.
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